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Discurso Acto Teatro Astral 2010 |
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Queridas familias, hoy me toca decir unas palabras en representación de todo el Equipo directivo, ya que somos una comunidad educativa que trabajamos por el crecimiento y la superación constante, como institución, con nuestros alumnos, con los docentes y por supuesto también siendo cada vez mejores padres, tarea nada fácil por la falta de criterios definitivos, como sí había en otros tiempos, y no porque todo tiempo pasado fue mejor. Los desafíos se renuevan, siempre buscando una educación de mayor calidad, siguiendo las tendencias del mundo laboral y universitario pero yendo aún más allá. Mostrando y realizando, como lo quisimos evidenciar en el ciclo comenzado este año – Líderes del Bicentenario-, que se puede ser exitoso y con valores. Más aún, que los valores son clave del éxito, aunque quizás no sea el mismo éxito del que habla la argentina mediática, y más cerca de los criterios de la argentina silenciosa, profunda, esa que trabaja casi oculta y construye sin cesar, aún desde los errores. La Fundación San Lázaro que desde hace 6 años asume el acompañamiento del colegio, ayuda a las familias con dificultades económicas y ha volcado un notable crecimiento edilicio en el colegio, este año asume nuevos desafíos en Ezeiza, con el apoyo al Hospital General Interzonal, que lleva el nombre de nuestro querido Dr. Antranik Eurnekian y también, aunque suene sorprendente, implementando otros programas educativos en Armenia y en Karapagh -territorio de población armenia, con una situación política y social muy delicada, que ha sufrido las consecuencias de una guerra aún no resuelta-. Cada grupo que egresa del colegio deja un hito, una huella más en sus 55 años de historia. Porque somos una comunidad constituida por personas, diferentes, únicas, cada una de algún modo forma ese espíritu Mekhitarista y a la vez se deja formar por nuestra comunidad educativa. Nuestros egresados más pequeños, hoy transitan hacia la primaria luego de sus tímidos primeros pasos allá por el 2007. Tan cerca y tan lejos parece haber quedado aquel primer día. Ojos llenos de lágrimas que hoy disfrutan a sonrisa plena cada momento en la salita de su querido Mekhi. Preescolares que se muestran deseosos de aprender, de saber. Hoy sus garabatos se han transformado en palabras, en nombres, en logros que los y nos llenan de orgullo. Sus miradas pícaras, sus innumerables muestras de afecto son el puente ideal para aprender y crecer en un ambiente que reboza ternura. Es así que hoy ese conjunto de individualidades ya es una incipiente escuela de esas amistades maravillosas que se forman en el Mekhi. Las diferentes semillas han generado un florido y diverso jardín, con sus culturas, sus formas de ser, de decir y de sentir que hoy constituyen una unidad. Despedir a nuestro 7mo, a quienes desde la sala de 2 están en el Colegio, aprendiendo valores que les permitirán ser mejores personas cada día. En cada uno de ellos hemos puesto la semilla de la esperanza y confiamos en el cambio de actitudes que los hagan madurar hacia la realización de esos sueños, hoy todavía incipientes. Porque, ¿qué son los sueños sin grandes valores y pequeñas acciones? ¿Qué responsabilidad tenemos todos en cambiar las cosas que no nos gustan o desfavorecen? Cambiar es posible, si nos lo proponemos desde nuestra familia, desde nuestro grupo, desde la ciudad, desde el país y hasta desde el mundo entero. Sabemos que tienen muchas virtudes y fortalezas que los distintos educadores del colegio hemos tratado de cultivar, pero también tienen debilidades que hemos procurado guiar y convertir en fortalezas. Mucho han progresado, pero aún les queda mucho por recorrer en la difícil tarea de ser personas con derechos respetados y responsabilidades asumidas. Llegó el momento de caminar más solos, los esperan nuevos desafíos. Cuando se trata de los Bachilleres Bilingües, se acumulan infinitas anécdotas, vivencias, historias de las que se pueden contar y de las que quedan en la intimidad del grupo. Habría mucho para decir de 5to año 2010. Quedémonos con su característica más saliente. El grupo que paseó el nombre del Colegio Mekhitarista por toda la Argentina, con sus brillantes perfomances de baile armenio. Con una energía, una calidad y una calidez envidiable. Que no sólo supieron transmitir en cada escenario que visitaron, sino también a los grupos de alumnos de otros cursos que se sintieron estimulados a superarse cada vez más en la danza armenia. Un grupo numeroso, que sin duda se hace sentir cuando está presente y jamás pasa desapercibido. Donde había una guitarra sonando, alguno de 5to solía estar, donde hay partidas de ajedrez también. Personas de notables y variadísimas cualidades, talentosas, irrepetibles. Uno de los grupos que más certificados internacionales de inglés cuenta en su haber. ¡Y qué decir de sus “andanzas” deportivas! Después del Restaurant, ir un Sábado por la mañana a Navasart, quedarse para apoyar a sus compañeros que en un torneo intercolegial seguían representando al colegio... hasta disfrutar, como niños de jardín, jugando al quemado en el cierre de educación física el pasado 30 de noviembre… Sin dudas son y serán siempre genuinamente mekhitaristas, por calidad y por amor a esta peculiar identidad. Cuando ya estábamos en pleno cierre de ciclo lectivo, y preparando este maravilloso encuentro de hoy, una noticia muy especial nos sorprendió: El Ministerio de la Diáspora Armenia, dentro del marco de los reconocimientos a todas aquellas instituciones que trabajan para la preservación de la identidad cultural y nacional armenia, otorgó al Colegio Mekhitarista de Buenos Aires el premio del concurso “Mejor instituto educativo armenio”, por su notable trayectoria en pos del resguardo de la identidad y cultura armenia. Esta distinción que nos honra y llena de orgullo recibir nos fue entregada por el Dr. Stepán Petrosyan, Viceministro de la Diáspora Armenia, el pasado 29 de noviembre en un emotivo acto que tuvo lugar en la Embajada Armenia. Me acompañaron en esa ocasión la Prof. Adriana Soubaralian, nuestra Directora de Armenio y el Sr. Jorge Murekian, destacado miembro de nuestra comisión directiva. Este reconocimiento que hoy compartimos con toda la comunidad Mekhitarista, es el resultado del esfuerzo mancomunado de docentes, directivos, comisión, alumnos y padres. Nos gratifica haber sido merecedores de este premio, pero a la vez nos estimula y compromete firmemente a seguir adelante con mayor ímpetu y energía nuestra labor educativa. Cuando un agricultor muestra su campo sembrado, con la cosecha en flor, se enorgullece del fruto de su esfuerzo, de su trabajo, de tantas noches sin dormir, de tantas corridas por miedo al granizo, a la helada o al tórrido sol del verano. Su mirada puede proyectar como en una película cada gesto de amor y cada decisión difícil tomada Todos nosotros hacemos cultura, cultivamos juntos: padres, docentes, directivos, a estos maravillosos jóvenes, adolescentes y niños. Algunos sólo cambian de etapa, en el largo proceso de la maduración humana, y siguen en este campo. Otros buscarán nuevos horizontes que los llevarán a forjar sus propios proyectos. Donde quiera que sea, podrán echar raíces llenas de valores y sueños sin límite. Estamos seguros del camino que elige el Colegio Mekhitarista. No hay éxito sin esfuerzo, no hay vida plena sin valores, no hay sueños sin los otros: amigos, hermanos, compañeros… con quienes y para quienes realizarlos. Por eso seguimos creyendo que vale la pena aprender, que vale la pena enseñar, que vale la pena educar. Gracias a todos por seguir comprometidos con esta tarea.
Lic. Patricia Eurnekian
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